Para mí, es todo un honor y un placer compartir blog con mi gran amiga Morgana.
No hay duda de que somos dos yonkis de las series. Pasamos muchas horas comsumiendo buena producción televisiva, básicamente de USA o de UK.
Aunque ambos amamos el cine profundamente, de una forma romántica si se quiere, hace años que le somos infieles con las series.
Personalmente considero que ello se debe a varios factores:
-HBO con Los Soprano da un giro de tuerca en el mundo televisivo.
Nace oficialmente la televisión de qualité. Sólo hace falta recordar su eslogan: “It’s not TV, It’s HBO”.
Las tramas episódicas y autoconclusivas, desde de ese momento, servirán para enriquecer lo que realmente importa, la trama principal, que es la que hace avanzar, capítulo a capítulo, las relaciones entre los personajes así como el interior mismo de cada personaje.
Y no hay duda de que todo esto da una fuerza que el cine no tiene, es decir, llevas 60 episodios, que son muchos minutos, “conviviendo” con tal o cual protagonista de la serie que sea. Se ha convertido en un miembro mas de tu familia. “Le echas de menos” cuando no sabes de él. Quieres compartir sus nuevas aventuras.
-La gente ya no se avergüenza en decir que ve la tele. Igualmente, los actores, directores, guionistas y demás miembros del Star System hollywoodiense, comienzan a aceptar proyectos en una televisión que, años atrás había sido menospreciada o tildada de caja tonta.
-Muchas de las producciones que más nos gustan son irreverentes, con historias y tramas innovadoras, a veces atacando lo políticamente correcto o la moral aceptada por la mayoría. Todo ello es posible porque muchas se emiten por cable, así, al tratarse de contenido en cerrado y que ya está pagado por sus abonados, se permite mayor libertad a los creadores, experimentar, pasarse de vueltas…
Nunca olvidaré los primeros minutos del primer episodio de Californication. Hank Moody (David Duchovny), bajando de su destartalado Porsche 911, entra en una iglesia. Se sienta a rezar. De repente, se le acerca una monja para consolarle. Finalmente, la monja se saca la toga (mostrando una impresionante melena rubia), se arrodilla y le empieza a hacer una mamada!!! ESPECTACULAR!!!
Desde ese momento supe que esa serie era para mí. 4 temporadas después me han confirmado que aquellos primeros minutos no me engañaban. Durante todo este tiempo me han dado lo que me prometieron.
-No hay que olvidar la comodidad en el consumo de las series. No hay que salir de casa. Las puedes ver en distintos soportes y tantos episodios seguidos como tolere tu cuerpo y/o se hayan emitido.
En fin, que por eso y por mil razones más, nos encantan las series.
-WALTERNATE-
No hay duda de que somos dos yonkis de las series. Pasamos muchas horas comsumiendo buena producción televisiva, básicamente de USA o de UK.
Aunque ambos amamos el cine profundamente, de una forma romántica si se quiere, hace años que le somos infieles con las series.
Personalmente considero que ello se debe a varios factores:
-HBO con Los Soprano da un giro de tuerca en el mundo televisivo.
Nace oficialmente la televisión de qualité. Sólo hace falta recordar su eslogan: “It’s not TV, It’s HBO”.
Las tramas episódicas y autoconclusivas, desde de ese momento, servirán para enriquecer lo que realmente importa, la trama principal, que es la que hace avanzar, capítulo a capítulo, las relaciones entre los personajes así como el interior mismo de cada personaje.
Y no hay duda de que todo esto da una fuerza que el cine no tiene, es decir, llevas 60 episodios, que son muchos minutos, “conviviendo” con tal o cual protagonista de la serie que sea. Se ha convertido en un miembro mas de tu familia. “Le echas de menos” cuando no sabes de él. Quieres compartir sus nuevas aventuras.
-La gente ya no se avergüenza en decir que ve la tele. Igualmente, los actores, directores, guionistas y demás miembros del Star System hollywoodiense, comienzan a aceptar proyectos en una televisión que, años atrás había sido menospreciada o tildada de caja tonta.
-Muchas de las producciones que más nos gustan son irreverentes, con historias y tramas innovadoras, a veces atacando lo políticamente correcto o la moral aceptada por la mayoría. Todo ello es posible porque muchas se emiten por cable, así, al tratarse de contenido en cerrado y que ya está pagado por sus abonados, se permite mayor libertad a los creadores, experimentar, pasarse de vueltas…
Nunca olvidaré los primeros minutos del primer episodio de Californication. Hank Moody (David Duchovny), bajando de su destartalado Porsche 911, entra en una iglesia. Se sienta a rezar. De repente, se le acerca una monja para consolarle. Finalmente, la monja se saca la toga (mostrando una impresionante melena rubia), se arrodilla y le empieza a hacer una mamada!!! ESPECTACULAR!!!
Desde ese momento supe que esa serie era para mí. 4 temporadas después me han confirmado que aquellos primeros minutos no me engañaban. Durante todo este tiempo me han dado lo que me prometieron.
-No hay que olvidar la comodidad en el consumo de las series. No hay que salir de casa. Las puedes ver en distintos soportes y tantos episodios seguidos como tolere tu cuerpo y/o se hayan emitido.
En fin, que por eso y por mil razones más, nos encantan las series.
-WALTERNATE-
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